El especialista del centro médico burgalés ha estado cinco semanas en primera línea de batalla contra la pandemia atendiendo a pacientes críticos a consecuencia del Covid-19. 

La situación excepcional provocada por el Covid-19 ha llevado al especialista en Anestesiología y responsable de la Unidad del Dolor del Hospital San Juan de Dios de Burgos, Juan García Carrasco, a ponerse –como muchos otros profesionales sanitarios- al servicio del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) durante algo más de un mes.

“Viendo que el sistema estaba sobrepasado, decidí reincorporarme a mi plaza en el Servicio de Anestesiología y Reanimación que, junto al personal de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), se ha ocupado del manejo de los infectados con el virus SARS-CoV-2”, explica el doctor puntualizando que “se ha unido a todo un equipo para aportar su ayuda como uno más”.

Un número muy importante de los pacientes con criterios de ingreso en unidades de críticos (que en algunas comunidades autónomas ha superado el 50%) han sido evaluados y tratados por estos especialistas.

En este sentido, según asegura el experto del Hospital San Juan de Dios de Burgos, que ha estado cinco semanas en primera línea de batalla en el HUBU, “hemos llegado a tener hasta 56 pacientes en un día”.

Los Servicios de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor han resultado esenciales para la respuesta de la organización al abrumador incremento de la demanda asistencial, especialmente en la atención de pacientes críticos.

“La Anestesiología, para mí, es la más bonita y completa de todas las especialidades. Requiere de amplios y profundos conocimientos teóricos sobre fisiología, farmacología, fisiopatología y de la mayor parte de las especialidades médicas, que permiten al profesional desarrollar las habilidades necesarias para el cuidado integral del paciente y el mantenimiento de las funciones vitales antes, durante y después de cualquier intervención quirúrgica y obstétrica”, expone.

Además, según apostilla, precisa de “una capacidad de repuesta muy rápida ante cualquier situación que comprometa la vida del paciente”. Y permite el manejo y control del dolor -tanto agudo como crónico- mediante el uso de fármacos o de técnicas intervencionistas.

No obstante, es una de las grandes desconocidas. Para muchos el anestesista es la persona que te duerme, cuando en realidad es el médico que te mantiene con vida mientras dura la cirugía.

En este contexto, raro es el residente que escoge Anestesiología como primera opción, por flechazo. A la gran mayoría, la especialidad les elige a ellos. Muchos llegan de rebote: como segunda opción o, como en su caso, como segunda residencia.

Así, el doctor Juan García, médico de Familia, se sintió atraído por ella a raíz de una vivencia personal. Y, desde 2004, también es anestesiólogo y, según confiesa, está “encantado”.

“Hay que tomar decisiones y muy rápidas”, subraya al incidir en la “cantidad de conocimientos” que estos especialistas integran en su día a día. 

Más de 300 pacientes en la Unidad del Dolor.

Como responsable de la Unidad del Dolor del Hospital San Juan de Dios de Burgos, García trata de dar respuesta a una experiencia sensorial o emocional desagradable que afecta a entre ocho y nueve millones de personas en España y que, además, es más difícil todavía de sobrellevar en esta situación de confinamiento.

Lo primero es abordar el dolor como una enfermedad, no como un síntoma. Y se debe hacer en el momento en que deja de advertir de algún peligro en el organismo, de tener una función defensiva, para convertirse en un problema que, la mayoría de los pacientes, se han echado a la espalda, una estructura de soporte básica.

Y es que, según apunta García, las lumbalgias, ciáticas y hernias de disco son el primer motivo de consulta y tienen tratamiento. Muchas veces no quirúrgico.

“Intentamos disminuir su dolor y mejorar su capacidad funcional y autonomía y, por ende, conseguimos una mayor calidad de vida. Desde el año 2014, que fue cuando se puso en marcha, hemos tratado más de 300 pacientes la mayoría de ellos con una evidente mejoría del dolor”, pone de relieve apuntando a técnicas como la radiofrecuencia pulsada del ganglio de la raíz dorsal para intentar evitar o retrasar la cirugía de la hernia discal.

#EsteVirusLoParamosUnidos